Preguntas frecuentes

En esta sección puedes obtener ayuda a la hora de crear tus textos para las actividades propuestas:



Si después de leer estas respuestas aún tienes dudas, puedes contactar con nosotros aquí. ¡Estaremos encantados de ayudarte!

  • Me cuesta crear un personaje de la nada. ¿De dónde puedo sacar las ideas para hacerlo?

    Puedes basarte en un personaje real (tu padre, tu madre, tus hermanos, tus amigos, el dependiente de una tienda del barrio, un vecino, alguien con quien te cruzas cada mañana…). No tienes por qué conocerlo en profundidad. Empieza a describirlo físicamente, y luego intenta imaginar qué carácter tiene, qué le gusta, etc. También puedes intentarlo de otra manera: haz un listado de características personales (persona triste, con pocos amigos, poco habladora…) y, después, crea elementos que te parezcan que pueden ir asociados a esta forma de ser (vestidos de tonos grises, música melancólica, novelas de amor trágico, etc.). Con esta lista de información que tú mismo has elaborado, intenta redactar el perfil de tu personaje. Si todo esto no te sirve, puedes intentar hacer un perfil de ti mismo. No hace falta que le pongas tu nombre, ni que lo hagas idéntico a ti. Será divertido ver qué relatos crean los demás basándose en un personaje que, en realidad, es como tú.

  • Escribir sobre un personaje que no he creado yo me limita ¿Cómo puedo escribir una historia basándome en un texto escrito por otra persona?

    En primer lugar, intenta elegir el perfil de un personaje que te atraiga lo suficiente. No te quedes con el primero que leas, examina atentamente todas las alternativas expuestas en la web. Luego, piensa qué es lo que más te ha llamado la atención de esa descripción. Intenta crear tu historia a partir de ese elemento. Piensa en qué situaciones puede verse involucrado ese tipo de personaje y con qué asocias todos los atributos y los objetos que se describen en el texto. Elabora una lista que incluya todas esas palabras y deja que sean éstas las que guíen tu relato. Por cierto, ¿te has planteado qué pasa si además incluyes las tres palabras que acompañan el relato?

  • No acabo de ver la diferencia entre la descripción de un personaje y una narración corta basada en él ¿Por qué no puedo simplemente continuar hablando de ese personaje?

    No hay ningún problema en que continúes hablando de él. De hecho, en la narración pueden haber también elementos descriptivos. Puedes aportar nuevos datos sobre el personaje que hayas elegido y que no has inventado tú. Pero la primera parte de la Actividad 1 consistía en explicar cómo era el personaje: es decir, en hacer una descripción. En la segunda, en cambio, debes explicar una situación o una acción en la que éste (el que hayas elegido en la web, no el tuyo) se vea involucrado. Se trata de narrar, contar, relatar… lo que ocurre y no tanto de decir cómo es el protagonista. Hazte estas preguntas: ¿Qué le pasa al personaje que has elegido? ¿Te lo imaginas en medio de una gran aventura o de una historia insólita? Sencillamente, ¡cuéntala!

  • No sé cómo incluir las palabras que acompañan al perfil que he elegido…

    Puedes plantearte distintas formas de hacerlo: por ejemplo, antes de inventar y contar qué hacer el personaje elegido, da unas cuantas vueltas a las palabras que le acompañan. Éstas pueden ser en sí mismas el origen de una situación. Aunque la situación te parezca absurda y que no tiene nada que ver con el personaje elegido, el relato será coherente si las acciones y las reacciones del personaje concuerdan con su perfil psicológico, sus características físicas, habilidades etc. Es decir, da igual que lo envíes de viaje a la Luna o a comprar pan, siempre y cuando lo hagas actuar de la manera que “cabría esperar” de él. En este caso, si una de las palabras dadas era “luna”, el relato podría desarrollarse entorno a un viaje a ese Planeta. Y si, por ejemplo, le acompañaban “pan” y “dado”, podemos decir que se llevó una barra de pan para desayunar en el camino y que decidió a suertes, con un dado, la hora de salida. También puedes optar por añadir esa palabra de forma casi casual, de manera que te vaya bien a ti y que no condicione tanto el relato que escribas. Por supuesto, esto dependerá en gran medida de las palabras que acompañen el texto. Pero puedes decir que el personaje hizo tal cosa y se rascó la “cabeza” (pongamos que esa es una palabra). O puedes situarlo donde tú quieras y contar de pasada que se comió un bocadillo de “queso” (si esa fuera una de las palabras) y que, después, se limpió la boca con un “pañuelo”.

  • Por más que lo intento, no se me ocurre ninguna idea para escribir un relato.

    Puedes intentarlo de distintas formas. Por ejemplo, mira a tu alrededor y fíjate en un objeto. Hazte unas cuantas preguntas: ¿De dónde ha salido? ¿Cómo ha llegado hasta aquí? ¿Y si tuviera vida propia cuando yo no estoy delante? Es posible que si intentas responder a estas preguntas y a otras muchas que se te ocurran, acabes elaborando una historia mucho más larga de lo que te pedimos. También puedes realizar un ejercicio tan simple como mirar por la ventana: ¿Qué ves? ¿A quién ves? ¿A dónde crees que va? ¿Cómo debe ser su vida? Te imaginas que, de repente, choca con un transeúnte y entonces empieza una historia de… amor, amistad… o que reencuentra un viejo compañero de la escuela que tenía totalmente olvidado… ¡Qué tiempos aquéllos!

  • Todos los finales que me salen para la historia que he elegido son muy “normales” ¿Cómo puedo crear un final realmente sorprendente?

    Plantéate una cosa: ¿Después de leer la historia que has elegido, te viene a la cabeza un final “lógico”? Es decir, lo que cabría esperar tal y como el narrador explica las cosas… Pues intenta darle la vuelta a eso. No dejes que ocurra lo que estaba previsto. Además, puedes hacer aparecer en escena un elemento al que, durante todo el relato, habíamos prestado poca atención. Piensa que es un poco como en el guión de las películas: a veces, al principio, sale algo que no parece muy importante y que incluso no tiene demasiado sentido. Pero luego, ¡zas!, es fundamental para entender el final. En el caso del relato que nos ocupa, incluso podemos plantearnos que ese objeto o esa persona haga algo poco propio teniendo en cuenta su naturaleza: un niño que vuela, una planta que canta, un perro que cocina, etc.

  • Me sobran líneas, mi texto es demasiado largo… ¿Cómo puedo reducirlo?

    Elimina las frases o las palabras que repitan ideas y no cuentes nada que no sea imprescindible para entender la historia. Economiza adjetivos y adverbios, no los pongas si no son necesarios. Intenta explicar lo mismo con frases más cortas, con menos palabras y procura que éstas no sean demasiado largas.

  • Me sale un texto muy corto... No consigo llegar a las 20 líneas.

    Intenta explicar con un poco más de detalle la situación que has elegido: ¿Cómo y por qué el personaje ha llegado hasta allí? ¿Qué hacía antes? ¿Qué piensa mientras se ve involucrado en los sucesos de la historia? No ahorres detalles; puedes utilizar adjetivos, pero quizás sería mejor que intentaras explicar largo y tendido cómo es aquello que sale en tu relato. Por ejemplo, no te limites a decir que el protagonista corre muy rápido; explica cómo son sus pasos, la velocidad a la que va, como siente el viento golpear en su cara mientras avanza...

  • Creo que me repito. Sin darme cuenta, he colocado la misma palabra en el texto un montón de veces.

    Busca sinónimos, expresiones que signifiquen exactamente lo mismo pero que tengan distinta forma. Intenta hacer listados con alternativas para aquellas palabras que utilizas con frecuencia, los puedes hacer mentalmente o anotarlos en un papel. Si te quedas sin recursos, consulta el diccionario. Tienes numerosas ediciones online donde podrás encontrar sinónimos. Usa también los diccionarios para ver el significado exacto de las palabras; a veces, las utilizamos incorrectamente y, además, ver la explicación que el diccionario hace de ellas puede servirte para darles otra dimensión, puede aportarte nuevas ideas. Algunos diccionarios también ofrecen explicaciones sobre el uso correcto de esas palabras. Eso puede ayudarte mucho.

  • No se me ocurre ningún título para mi relato. ¿Qué puedo hacer para encontrar uno?

    Plantéate lo siguiente: ¿Qué es lo más significativo de tu narración? ¿Puedes concentrar la idea principal de tu texto en dos o tres palabras? No se trata de resumir lo que ocurre, sino de decir brevemente cuál es el mensaje del relato o su principal elemento. Intenta que el título enganche, que sea atractivo, pero procura que no desvele los misterios que encierra tu historia. Seguramente, será una buena idea esperar a tener la narración terminada para buscarle un título. Con todos los matices sobre el papel o la pantalla, será más fácil localizar qué es lo que llama más la atención. Puedes hacer una prueba con relatos que conozcas: observa la correspondencia entre el contenido y el título. ¿Tú habrías puesto el mismo título?

 
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