JUMILLA (Murcia)
Siempre en mi recuerdo
17 Febrero 2008 19:09
Se llamaba Martín. Todo el mundo lo recuerda por su gran corazón, por la fuerza y la ilusión que le ponía a cada cosa que hacía, por su bondad y su carisma. Desde que tengo memoria, siempre lo he visto llevando su pelo blanco bien recortado por debajo de las orejas, sus gafas con cristales oscuros tapándole esos pequeños pero profundos ojos y su pequeño apoyo de madera vieja y desgastada que lo acompañaba a todos lados. En su faz, destacaba su larga y respingona nariz siendo proporcional con sus considerables orejas que escuchaban hasta el más mínimo ruido. De joven había sido alto y fuerte, pero el paso del tiempo había hecho que encogiera y perdiera fuerzas, eso si, sin perder las ganas, ni la ilusión.
Tuvo una vida dura, sacando una familia adelante, trabajando desde mozo, emigrando fuera de España por cuestiones económicas, manteniendo un negocio y siempre luchando por lo más importante para él.
Siempre que tenía ocasión, nos contaba sus innumerables y emocionantes aventuras sobre su infancia y su juventud, con todo detalle como si las viviera de nuevo mientras todos le escuchábamos atentos y sorprendidos aunque esa historia ya la hubiéramos escuchado.
Tenía una mano especial para el campo. Era un gran agricultor y cuidaba a sus animales al mismo tiempo que nos enseñaba y nos contagiaba el bienestar que le hacía sentir la vida en el campo.
Lo que más me gustaba de él, es que era de esas personas que con sólo mirarte ya sabía como te sentías, si te había sucedido algo y siempre encontraba las palabras perfectas para que te sintieras bien contigo mismo o para que continuases así.
Por todo esto y por mucho más, siempre será alguien muy especial para mí y siempre permanecerá en mi recuerdo.
Tuvo una vida dura, sacando una familia adelante, trabajando desde mozo, emigrando fuera de España por cuestiones económicas, manteniendo un negocio y siempre luchando por lo más importante para él.
Siempre que tenía ocasión, nos contaba sus innumerables y emocionantes aventuras sobre su infancia y su juventud, con todo detalle como si las viviera de nuevo mientras todos le escuchábamos atentos y sorprendidos aunque esa historia ya la hubiéramos escuchado.
Tenía una mano especial para el campo. Era un gran agricultor y cuidaba a sus animales al mismo tiempo que nos enseñaba y nos contagiaba el bienestar que le hacía sentir la vida en el campo.
Lo que más me gustaba de él, es que era de esas personas que con sólo mirarte ya sabía como te sentías, si te había sucedido algo y siempre encontraba las palabras perfectas para que te sintieras bien contigo mismo o para que continuases así.
Por todo esto y por mucho más, siempre será alguien muy especial para mí y siempre permanecerá en mi recuerdo.
Palabras-reto:
noche | lágrimas | misterio








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