LAS PALMAS DE GRAN CANARIA (Las Palmas)
De repente
15 Febrero 2008 20:21
Era un día de enero que había amanecido totalmente nublado, y la lluvia amenazaba con hacer acto de presencia.
En el coche mi padre iba a mucha velocidad... más de la habitual... y mi madre... bueno, mi madre simplemente no parecía ser ella. Parecía estar muy preocupada.
Como tantos otros días habíamos ido en coche con mis padres para dejar a mi madre en el trabajo... pero eso había cambiado de repente.
Su compañera le gritó, desde detrás del mostrador de la panadería, diciéndole que se fuera a la casa de mis abuelos, a recoger a mi prima.
Mi padre frenó en seco. Habíamos llegado.
Mi madre salió corriendo del coche y entró al portal del edificio donde vivían mis abuelos.
-¿Qué pasa?-le pregunté a mi padre.
Como respuesta, el llanto de mi madre brotó desde el interior del edificio.
Las facciones de la cara de mi padre cambiaron por completo, de repente se puso serio y me respondió:
-No puede ser... Alejandro, se ha muerto abuelito.
Después de esto bajó del coche, con los ojos llorosos, y acto seguido salió mi prima, demasiado pequeña para saber nada de lo que estaba pasando, subió al coche y se sentó a mi lado.
"No puede ser", pensaba. Todavía no podía soportar la idea de haber perdido algo tan importante como a un familiar... así, sin más... Y lloré.
¿Le habría dicho siempre todo lo que sentía por él?
En el coche mi padre iba a mucha velocidad... más de la habitual... y mi madre... bueno, mi madre simplemente no parecía ser ella. Parecía estar muy preocupada.
Como tantos otros días habíamos ido en coche con mis padres para dejar a mi madre en el trabajo... pero eso había cambiado de repente.
Su compañera le gritó, desde detrás del mostrador de la panadería, diciéndole que se fuera a la casa de mis abuelos, a recoger a mi prima.
Mi padre frenó en seco. Habíamos llegado.
Mi madre salió corriendo del coche y entró al portal del edificio donde vivían mis abuelos.
-¿Qué pasa?-le pregunté a mi padre.
Como respuesta, el llanto de mi madre brotó desde el interior del edificio.
Las facciones de la cara de mi padre cambiaron por completo, de repente se puso serio y me respondió:
-No puede ser... Alejandro, se ha muerto abuelito.
Después de esto bajó del coche, con los ojos llorosos, y acto seguido salió mi prima, demasiado pequeña para saber nada de lo que estaba pasando, subió al coche y se sentó a mi lado.
"No puede ser", pensaba. Todavía no podía soportar la idea de haber perdido algo tan importante como a un familiar... así, sin más... Y lloré.
¿Le habría dicho siempre todo lo que sentía por él?
Palabras-reto:
Alegría | Cariño | Amigos
Tags:
tristeza









