PORRERES (Illes Balears)
Anorexia
14 Febrero 2008 17:41
Tenía los ojos inpregnados del dolor turbio del espejo. Se estaba mirando desnuda, con sus biberones secos, resaltando las costillas que se podían contar perfectamente, tan frágiles como todos los huesos de su cuerpo, con los dedos bulímicos, raquíticos, casi sin uñas, gastados de tanto suicidarse. No tenía fuerzas para mantenerse en pie, con las piernas temblorosas que eran como ramitas que se mueven por una simple y débil brisa del campo. Ella ya se ha quedado sola, sin ningún tipo de compañía, sólo su simétrico espectro reflejado en ese maldito espejo que le ha dejado sin vida y que le ofrece una imagen distorsionada de ella misma.
Su dolor se atribuía al cansancio, al desánimo, a la impotencia, al corazón partido, sin su querido novio para apoyarla, agotado de tanto ayudarla, que se tuvo que dar por vencido. Ahora, su cuerpo es soledad, sin grasa, sin nervio, sin tendón...
Su dolor se atribuía al cansancio, al desánimo, a la impotencia, al corazón partido, sin su querido novio para apoyarla, agotado de tanto ayudarla, que se tuvo que dar por vencido. Ahora, su cuerpo es soledad, sin grasa, sin nervio, sin tendón...
Palabras-reto:
espejo | reforma | católico








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