TARRAGONA (Tarragona)
Días de verano
13 Febrero 2008 20:53
Era veinte y tres de junio. Por fin las clases habían finalizado para María, Helena, Marcos, David y Cristina y san Juan les daba la bienvenida a esos tres meses de gloria, sólo para disfrutar con una fiesta en la playa. Por la mañana habían quedado los cinco para comprar los últimos cohetes. Llevaban hacía ya un mes ahorrando para que esa fiesta fuese la mejor de sus vidas, ya que cuando el verano acabase, sus vidas seguirían rumbos distintos.
María era una chica muy simpática, siempre estaba sonriendo con esa boca pequeña pero preciosa que tenía. Sus aficiones favoritas eran navegar por el mar junto a su padre cuando se acercaba unos cuantos días por la ciudad ya que no tenía que atender cuestiones de trabajo ,y jugar al voleibol playa con sus compañeros. Quizás no era una estrella del deporte pero ella lo único que quería era disfrutar y eso, lo sabía hacer muy bien. En comparación con su pandilla, se podía considerar una de las más altas, aunque no pasaba del metro setenta. Aquellos ojos cristalinos de agua de mar que su padre y madre le habían concedido, habían hecho caer rendidos a sus pies a varios chicos, no obstante, ella no se había sentido atraída por ninguno de ellos.
Desafortunadamente, con apenas seis años, tuvo que superar una desgracia que para muchos hubiese sido muy difícil de superar. No digo que para ella no lo fuese, pero supo como tirar para adelante. Su madre ya no estaría allí. Desde que nació María, a Carolina que era como se llamaba, la habían diagnosticado cáncer. Los médicos hicieron tanto como pudieron y aún así, la muerte se la acabó por llevar. Seguramente es por esta razón que cuando alguien de su alrededor está sufriendo, conoce la manera de animarla, de consolarla, de relajarla…
María era una chica muy simpática, siempre estaba sonriendo con esa boca pequeña pero preciosa que tenía. Sus aficiones favoritas eran navegar por el mar junto a su padre cuando se acercaba unos cuantos días por la ciudad ya que no tenía que atender cuestiones de trabajo ,y jugar al voleibol playa con sus compañeros. Quizás no era una estrella del deporte pero ella lo único que quería era disfrutar y eso, lo sabía hacer muy bien. En comparación con su pandilla, se podía considerar una de las más altas, aunque no pasaba del metro setenta. Aquellos ojos cristalinos de agua de mar que su padre y madre le habían concedido, habían hecho caer rendidos a sus pies a varios chicos, no obstante, ella no se había sentido atraída por ninguno de ellos.
Desafortunadamente, con apenas seis años, tuvo que superar una desgracia que para muchos hubiese sido muy difícil de superar. No digo que para ella no lo fuese, pero supo como tirar para adelante. Su madre ya no estaría allí. Desde que nació María, a Carolina que era como se llamaba, la habían diagnosticado cáncer. Los médicos hicieron tanto como pudieron y aún así, la muerte se la acabó por llevar. Seguramente es por esta razón que cuando alguien de su alrededor está sufriendo, conoce la manera de animarla, de consolarla, de relajarla…
Palabras-reto:
sal | cuadro | pelota








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