MADRID (Madrid)
Mi propia pesadilla.
6 Diciembre 2007 16:38
Salir de la oscuridad de una pesadilla es duro, todavía más cuando tienes consciencia de ello y te ves incapaz de salir.
Sue corría desconsolada por un tétrico bosque. Veía la salida a lo lejos, pero nunca llegaba, detrás de ella se encontraba un monstruo horrible de varias caras, una de ellas era su padre, que no paraba de preguntarle porqué le había abandonado, poqué le había dejado solo; otro era su hermano pequeño que lloraba desconsolado, gritaba su nombre una y otra vez con desesperación; también estaba su exnovio que la recriminaba por ser tan mala compañera, por no apoyarle, en un instante sus facciones cambiaban y se volvían tétricas, le decía que estaba mucho mejor sin ella y que se arrepentía de haberla conocido. La ultima era ella misma, una joven de veintidós años de pelo negro y ojos claros excesivamente famélica. Sue gritó ella no era asi, no podía ser, no lo creía, esa no podía ser su vida. Su réplica empezó a hablarle, primero con pena y luego con furia, la recriminaba por estarse haciendo tanto daño, le decía que estaba cambiando, que ya no era la misma persona. Sue no lo podía entender, ella había sido una chica soñadora, alegre, tenaz... ¿Aquella réplica suya era en lo que se había convertido? No podía ser...
La rutina la salvó de caer en la desesperación. Sonó el despertador indicando que eran las nueve y media, Sue se levantó y se miró al espejo, volvía a ser normal. Una chica con un trabajo mediocre y una vida que dejaba mucho que desear. Se hizo una promesa, las cosas canbiarían.
Sue corría desconsolada por un tétrico bosque. Veía la salida a lo lejos, pero nunca llegaba, detrás de ella se encontraba un monstruo horrible de varias caras, una de ellas era su padre, que no paraba de preguntarle porqué le había abandonado, poqué le había dejado solo; otro era su hermano pequeño que lloraba desconsolado, gritaba su nombre una y otra vez con desesperación; también estaba su exnovio que la recriminaba por ser tan mala compañera, por no apoyarle, en un instante sus facciones cambiaban y se volvían tétricas, le decía que estaba mucho mejor sin ella y que se arrepentía de haberla conocido. La ultima era ella misma, una joven de veintidós años de pelo negro y ojos claros excesivamente famélica. Sue gritó ella no era asi, no podía ser, no lo creía, esa no podía ser su vida. Su réplica empezó a hablarle, primero con pena y luego con furia, la recriminaba por estarse haciendo tanto daño, le decía que estaba cambiando, que ya no era la misma persona. Sue no lo podía entender, ella había sido una chica soñadora, alegre, tenaz... ¿Aquella réplica suya era en lo que se había convertido? No podía ser...
La rutina la salvó de caer en la desesperación. Sonó el despertador indicando que eran las nueve y media, Sue se levantó y se miró al espejo, volvía a ser normal. Una chica con un trabajo mediocre y una vida que dejaba mucho que desear. Se hizo una promesa, las cosas canbiarían.
Palabras-reto:
lana | chalet | caramelo








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