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C. NTRA SRA DE LA ASUNCION | 31 Enero 2008 22:27
Todo se terminaba para ella, era el fin de su vida y ella tenia miedo.Estuvo días pensando que hacer los últimos días de su vida, encerrada en casa, llorando día y noche, pues aún no sabia lo que era la vida, toda la vida con problemas, sin felicidad verdadera, toda la vida luchando...
Pensó que lo mejor seria vivir los últimos días disfrutando mucho, pero en el fondo no se le borraba de la mente esa voz que le decía que nunca podría repetirlo, que aprovechara el tiempo, que le quedaba poco.Por esa razón ella no pudo disfrutar al máximo.Sus amigas y amigos hacían lo posible para que se divirtiera, para que disfrutara, para que viviera.
Un día a la mañana temprano, recibió una llamada de su doctor que la sorprendió, ella pensaba en lo peor, en que era el último día, pero el doctor fue preciso, le dijo que había estado trabajando y encontrara un método para curarla,era muy arriesgado, era vida o muerte, y tenía que ser mañana.
Ella se lo pensó mucho, lo comentó con su familia, con sus amigos, con su corazón...
Llena de valor decidió someterse a la operación, pues la muerte la tenía asegurada, no tan pronto, pero no muy tarde, ella quería vivir, quería disfrutar, quería tener esa suerte que otros tienen sin merecerla, pues le gustaba la vida, le gustaba vivir...
Una chica acostumbrada a luchar y a sufrir, aunque no tanto, se superó a si misma, y se sometió a la operación.
La operación fue complicada, delicada, y lenta, su familia, sus amigos, y demás, sufrían cada segundo como si fuera una eternidad, no querían que se fuera, unos rezaban, otros lloraban, otos tenían expresión de confianza, de que iba a salir adelante.
Finalmente, la operación salió bien, todos contentos, tensos y aún con el susto en el cuerpo, gritaron, saltaron, lloraron de alegría cuando el doctor les dio la noticia.
Hoy ella es una chica normal, con sus problemas, con sus amigos, que disfruta, que vive...es una chica, una chica feliz.
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dukuferio,
COLEGIO LA MILAGROSA | 1 Febrero 2008 11:06
Ella afrontaba los días sin valor,con miedo a la muerte,miedo a no disfrutar esos últimos días de su vida, por eso decidió acercarse a esas piedras al lado del mar,se paró a pensar y vio que lo único que tenía seguro era que iba a morir.Su cabeza se inundó de pensamientos negativos, ya no sabía como seguir hacia adelante, su afán de superación ya había quedado muy atrás.Ella estaba frente al mar al borde de ese acantilado de cien metros con el duro Atlántico bajo sus pies rompiendo contra las duras piedras que la sostenían.Ya no creía en el amor,en la alegría,la razón ya la había abandonado hace rato y estaba sola ante el acantilado. Un paso adelante supondría su final. Se desmayó,a causa de su temor,de su vértigo.
En ese tiempo vio pasar todo lo bueno de su vida, sus primeros y únicos diecisiete años,y todo lo que tenía por delante que no haría si daba ese paso hacia la muerte segura.Se puso en pié y decidió dar ese paso.
La muerte se iba acercando a su cabeza y los metros se acortaban,ella ya tenía asumido su destino.Solo le faltaba acabar besando el mar.
Días después salvamento marino encontró su cuerpo, que yacía sobre un gran arrecife de coral sin vida,sin preocupación y buscando deshacerse de ese miedo y poder alcanzar ese descanso eterno.
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Vareleitor,
C. NTRA SRA DE LA ASUNCION | 2 Febrero 2008 12:13
A pesar de recibir aquella noticia, intento buscar valor para afrontar lo que le quedaba de vida lo mejor posible, sin que el cáncer le nublara el poco futuro que le quedaba. Tenia que pensar en positivo, porque si aprovechaba bien el tiempo podía hacer lo que quisiese.
Al contrario de lo que muchos en su caso harían, ella siguió sus estudios, salía con sus amigas; ya que estar con ellas era la única manera de que olvidase que una enfermedad la estaba matando, y otras muchas cosas más. Lo que nunca hizo fue quedarse un solo día sin hacer nada, hasta cuando llovía tenía cosas que hacer. A veces llega a ser increible que una persona afronte una enfermedad como si no existiera.
Fue pasando el tiempo, y el cáncer comenzaba a quitarle la poca vida que le quedaba. Aquellos últimos diez años, habían sido los mejores de su vida. Había sacado una carrera universitaria, había pasado grandes momentos con sus amigas, había conocido a un chico con el que ahora estaba felizmente casada y ahora que el cáncer la estaba dejando muy debil, quería seguir aprovechando cada minuto de su vida, y no pasarlos encerrada en una casa o tumbada en una cama. Su marido la intentaba frenar un poco aunque en muchas ocasiones fuese imposible.
Siguió pasando el tiempo y el cáncer le había quitado todas sus fuerzas. Ya estaba ingresada en un hospital, le habían pronosticado que su vida llegaría a su fin en menos de un mes y toda su familia estaba a su lado para apoyarla y acompañarla en aquellos duros momentos de su vida.
Y ahora, todos aquellos que la acompañamos en esos momentos, vemos como su cuerpo metido en un ataúd, iba descendiendo hasta tocar el suelo húmedo donde estará el resto de su vida.
Si lo pensamos desde el lado bueno, algo difícil de hacer en estos momentos, la capacidad de superación que tuvo fue inpensable en una persona de su condición. A pesar de aquel cáncer que la estaba matando, ella siguió viviendo sin que le afectase, haciendo que esos últimos años de su vida fueran aprovechados hasta la última milésima de segundo.
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